Una sesión de la Cofradía del Avellano
Vino a buscarme y juntos nos encaminamos, dando un paseo, a la fuente del Avellano, donde aquella tarde había asamblea literaria. No era una reunión casual, puesto que los poyos de la famosa fuente Agrilla estaban ya en aquella sazón lustrosos y un tanto desgastados de prestar servicio a los literatos y artistas granadinos, que habían convenido en reunirse allí todas las tardes para beber agua pura y fortaleciente y hablar de todo lo divino y lo humano con la apacible serenidad que infunde aquel apartado y silencioso paraje. Nosotros llegamos los últimos y hallamos la asamblea en pleno.