HISTORIETAS LOCALES, 17: LA MALDITA NAVIDAD DE 1846
José Requena Espinar, como todos los inviernos, se trasladó de Granada a Guadix en el galerón de Gregorio Martínez, apodado el Tocino , que hacía el viaje en veinticuatro horas, de once a once de la noche, en un coche tirado por seis mulas, sin ningún relevo, y sin más descanso que una hora para comer en el Molinillo. Era “un mal camino de herradura, convertido después en un mucho peor camino carretero”, bacheado, sin puentes sobre el Darro y el Fardes, que salvaban por cuestas escalonadas. Iba acompañado de los otros estudiantes paisanos suyos. Al llegar a Guadix los esperaban los criados y familiares, que celebraban los regalos que les traían los estudiantes: zambombas, panderetas y chicharras con cascabeles, y los acompañaban a sus domicilios ayudados por linternas en una ciudad que todavía no disfrutaba de ninguna clase de alumbrado público. El día 28, pasadas las fiestas familiares, los amigos estudiantes se reunieron en casa de Ángel ...